México es un país con una gran diversidad biológica: albergamos a casi el 10% de las especies registradas en el planeta. Este privilegio implica, por supuesto, la responsabilidad y el deber de garantizar la protección de todas estas especies. Una enorme parte de esta esta riqueza se encuentra en el Golfo de California, conocido también como el “acuario del planeta”  porque allí viven más de 800 especies de peces, 580 de aves marinas y 35 mamíferos marinos. Uno de esos mamíferos marinos se encuentra hoy en grave peligro de extinción: la vaquita marina.

Ya en otras ocasiones he hablado sobre la urgencia de salvar a la vaquita marina. La vaquita marina es una especie endémica del Golfo de México; es decir, que es el único lugar en el mundo donde podemos encontrarla, nuestro país es su hogar.

Sin embargo, hoy, no quedan más de 10 vaquitas en el mundo: la vaquita marina está en grave riesgo de extinguirse.  Por ello, esta semana, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO decidió incluir a las Islas y Áreas Protegidas del Golfo de California en la lista de patrimonio mundial en peligro. Esta decisión se debe a la preocupación de la comunidad internacional por la inminente extinción de la vaquita marina. En su decisión, la UNESCO reconoció los esfuerzos del Estado mexicano para protegerla y promover artes de pesca que no utilicen redes de enmalle - su principal amenaza. También hizo un llamado a nuestro país para fortalecer las acciones de monitoreo en la zona y a los países de tránsito y destino del buche de totoaba - conocido como la cocaína del mar - para que fortalezcan la lucha contra su comercio ilegal, ya que la vaquita marina es una víctima colateral de su pesca ilegal.

En un momento en que la ONU ha alertado sobre la extinción masiva de las especies, perder a la vaquita marina significaría una derrota en la lucha por salvar al planeta. De acuerdo con un reporte de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES) de mayo de este año, el ritmo al que las especies se están extinguiendo se ha acelerado y lo que conocemos como el “mundo natural” se ha deteriorado a niveles sin precedentes en la historia de la humanidad: un millón de las ocho millones de especies identificadas, se encuentran en peligro de extinción.

Este reporte, elaborado por 145 expertos de 50 países diferentes, y que contó con la participación de más de 310 autores, identifica 5 elementos que han provocado los mayores impactos negativos en la naturaleza a nivel global:

  1. Los usos de la tierra y el mar;
  2. La (sobre) explotación de organismos;
  3. El cambio climático;
  4. La contaminación (particularmente la relacionada con los plásticos); y
  5. La presencia de especies foráneas invasoras.

Un aspecto que comparten estos 5 elementos es, tristemente, la actividad humana.  Y sin embargo, es ahí donde reside también la mayor posibilidad de salvar al planeta. La acción humana está acabando con el planeta, pero es también la acción humana la que puede salvarlo. No estamos ante una fuerza invencible o incontenible; no estamos frente a un destino ya escrito, sino ante la posibilidad de transformar la forma en la que nos relacionamos con nuestro entorno, de asumirnos responsables de rescatar a las especies en peligro de extinción, y de construir economías sustentables.

México no puede quedarse fuera de la lucha por salvar al planeta y a las especies que en él habitan, mucho menos puede renunciar a salvar a la vaquita marina: no solo es su responsabilidad como Estado, sino como parte de la comunidad internacional.